miércoles, 17 de enero de 2018

El beso del Sáhara


Sinopsis:

Una adolescente española visita los campos de refugiados saharauis de Argelia y, tras ser besada por una refugiada, se convierte en una chica berebere... El joven Rachid intentará desentrañar el misterio que envuelve lo que parece una locura. Las vivencias de estos tres personajes, junto con la dura vida del pueblo saharaui, son el núcleo argumental del relato. La novela va más allá, consiguiendo introducir al lector en el poder mágico del desierto. El uso de la primera persona nos acerca a vivir la acción de forma directa, construyendo un laberinto en el que sueño y realidad se confunden.

http://www.canallector.com/7219/El_beso_del_S%C3%A1hara#


El autor:


GONZALO MOURE.
Nacido en Valencia en 1951. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó como periodista entre 1973 y 1989. Fundamentalmente en radio. Dejó esta siendo director de una emisora de radio. También en prensa, prensa especializada en música popular, televisión (como guionista) y publicidad (como creativo). Escribe desde 1989. Primer libro publicado: Geranium, 1991 (Alfaguara). Actualmente disponible en Alianza Editorial, reeditado en 2005. Imparte charlas en bibliotecas, clubes de lectura, colegios e institutos. Interviene en diversos congresos de Literatura Infantil y Juvenil en España y fuera de ella.
Gonzalo Moure recibió el Premio Cervantes Chico en 2017.


 Auto Biografía: (en http://www.gmoure.es/)

16 x 4 (Las fases de mi vida)

No es que me entusiasmen los números, la verdad. Pero a veces son curiosos. Hace poco he tomado una decisión de las que me gustan a mí, un buen salto, un cambio de vida. Y me he dado cuenta de que hay una cifra que ya se ha repetido dos veces en mi existencia: 16. Primero fui hipótesis, claro; hasta los 6 años. Luego fui (llorando) al colegio, y estudié, o eso se suponía, 16 años. Dejé la universidad a los 22 para ser periodista. Y lo fui durante… 16 años. Los pasé en la radio: música, noticias, deportes, atracos a bancos. Fue una época excitante. Pero todo lo que arde llega a apagarse. Entonces decidí que eran muchos años y que era hora de intentar lo que siempre había deseado en mi interior: ser escritor. Y lo he sido, o se supone que lo soy, desde hace 16 años. ¿Y ahora? Otro salto. Ahora quiero hacer cine, y me doy 16 años de carrera. Así llegaré a los 70 años, y calculo que tendré otros 16 años para disfrutar de lo que tú escribas, o de las películas que hagas, o de los cuadros que pintes, o de la música que compongas. Poco más me interesa de esta vida, aparte del amor y la amistad.

Pero vayamos por partes, porque en realidad mi vida, en esos aspectos, ha sido una especie de colección de cajas metidas en cajas. Quiero decir que ya cuando era hipótesis, pongamos a los cuatro o cinco años, soñaba con ser escritor. Mi madre escribía deliciosamente, cuentos de bosques sobre todo; mi abuelo había sido poeta, y en mi casa había tantos libros que nos dejaban poco sitio para otras cosas. Respiré un ambiente muy literario, y lo de ser escritor fue como si alguien me hubiera descifrado el destino; uno de los primeros aromas que recuerdo es el de los libros: los abría, y ya me metía en ellos. Así que desde que empecé en el colegio yo soñaba con ser escritor mirando por la ventana algunos ratos, y escribiendo tonterías los demás. Por aquel entonces mataron a Kennedy, que era un presidente en colores, lo cual resultaba muy atractivo para un niño que vivía en un país en blanco y negro (más negro que blanco). La muerte de Kennedy fue una de las primeras cosas que vi en la televisión y por alguna razón me afectó mucho, así que intenté escribir una novela sobre el caso, pero situada en el oeste. Fue uno de mis mejores fracasos. Luego pasé unos meses enfermo, y me entretuve escribiendo mi primera novela. Era de espías, pero yo no sabía muy bien lo que tenían que espiar mis personajes, así que no debía de tener mucho sentido. En fin, no lograba escribir nada que mereciera la pena, salvo una tarde en la que mi madre me sugirió que escribiera algo sobre un bonito atardecer sobre Valencia, desde la terraza de casa. Lo intenté, pero también se veía una alquería, la de Palmereta, y a un rebaño de ovejas, y al perro del pastor, y al pastor merendando debajo de un árbol. Mi madre lo leyó y dijo: Mmm, me has hecho sentir el sabor de la tortilla de patata. Pero yo no había escrito tortilla de patata por ningún lado, así que protesté. Mi madre, que era muy enigmática, dijo: eso es lo bueno, que me has hecho sentir ese sabor sin decir tortilla de patatas. Desde entonces lo tengo claro: lo importante de la literatura es lo que sugiere, no lo que dice.

Mis sueños de escritor se materializaron algo más tarde, a los catorce, cuando gané un concurso de redacción y me dieron de premio: un pick-up, es decir, un tocadiscos portátil; un álbum de discos (de vinilo, por supuesto), y un viaje a Roma. Desde entonces supe que ser escritor no sólo era mi vocación, sino que también podía ser mi forma de vida. La redacción por la que gané se inspiraba en el arranque en un relato muy breve de Azorín sobre la silla, que empezaba así: “La silla, madera y enea, enea y madera.” La mía era sobre la rueda, y empezaba: “La rueda, madera y clavos, clavos y madera”. Luego ya cambiaba, porque una silla suele estar quieta y una rueda no. Pero mis maestros han sido mi madre y Azorín, por ese orden.

El resto de mi producción de escritor durante mis estudios fueron dos obras de teatro, un guión de una película de 16 minutos y algunos relatos, además de innumerables proyectos y borradores de la “Gran Novela”, que nunca lograba llevar más allá de 16 páginas. Luego corrí algunos años delante de los guardias, estuve un par de veces en la cárcel por pedir libertad y un mundo en colores. Empecé a trabajar como periodista con el tiempo justo para poder contar desde la radio cómo llegaba esa libertad de colores que aún disfrutamos, y allí seguí 16 años. Intentaba escribir, pero volvía demasiado cansado a casa, hasta que un día decidí que ya estaba bien: o empezaba a escribir, o se me hacía tarde, porque ya tenía 38 años. Así que colgué el micrófono, y un 1 de agosto, el de 1989, a las nueve de la mañana, después de limpiar las cuadras y cepillar a las yeguas no me lavé las manos: me puse delante del ordenador, y así, con el olorcito a caballo que tanto me gusta, me puse a escribir. Y hasta hoy.

Este oficio, para mí, es algo más que un sueño. Me veo como uno de los vaqueros que tanto me gustaban en mi infancia. Mi caballo es la libertad, mi cuaderno abierto mi tienda de campaña, y mi rotulador mi rifle. Puede más un lápiz que una ametralladora: los poderosos temen más a las palabras que a las balas. Seguramente porque a las balas pueden responder con muchas más balas, y a las palabras no pueden responder con más palabras, porque no saben muchas. A veces me he quejado de no haber empezado a escribir antes, pongamos a los 20 años, pero ahora sé que hice bien: cuando empecé, decidí ser libre, escribir simplemente lo que quiero escribir, y si lo hubiera hecho a los 20 años para ganarme la vida no habría podido, ni sabido, escribir en absoluta libertad, como ahora lo hago. Como decía John Keats, la verdad es belleza, y la belleza es verdad, y nada más necesitas saber. Puede que no sea muy bueno lo que he escrito en estos 16 años, pero al menos es sincero.

¿Y por qué libros para niños y para jóvenes? También yo me lo pregunto. Sabía desde los cinco años que quería escribir, pero no sabía qué quería escribir (buen ejemplo de la necesidad de poner bien las tildes, por cierto). Pero mi primera novela tenía, por necesidades puramente prácticas del argumento, a dos niños como protagonistas. Y me tuve que meter en su mente, y me di cuenta de que me resultaba asombrosamente fácil. Como hubo un poeta que escribió que la infancia es la patria del hombre, supongo que meterme en la mente de un niño me pareció lo mismo que regresar a casa. Y seguí por ese camino, ampliándolo a la adolescencia, a ese maravilloso momento en el que elegimos, por primera vez, nuestro destino. En estos años he ganado varios premios, pero aún hoy no sé si me los dieron porque mi libro era el mejor o el menos malo. O si fue un error del jurado. Mi prueba de fuego fue no cambiar el título de “¡A la mierda la bicleta!”, pese a que no me querían dar el premio al que me había presentado si no lo hacía. No lo cambié, al final me lo dieron igual, y desde entonces sé que es rentable no dejarse sobornar, ser uno mismo, aunque sea con tus errores, como ese título francamente espantoso.
Otros momentos importantes para mí fueron los premios por “Lili, Libertad”, y por “El síndrome de Mozart”. La demostración de que es también mejor escribir con el corazón que con la cartera. Al final, hasta más rentable.
Pero decía que mi vida ha sido una caja metida en una caja metida en una caja. Desde muy joven fui cinéfilo. Me fascinaba, buscaba la manera de ver las mejores películas de la historia del cine. Algunas, hasta veinte veces. Siempre soñé, y aún hoy, con hacer cine. Ahora estoy dispuesto. No dejaré de escribir, claro. Tengo acabados y entregados cinco libros, no sé si seis. Y estoy escribiendo otros seis, no sé si siete. Quiero hacer cine de la misma manera que escribo: sumergiéndome en la historia, creyendo en mis personajes, tratándoles con respeto y, por tanto, dejándoles que vivan, que tomen sus propias decisiones para después describirlas. Para mí, es la mejor forma de escribir. No me gusta hacer un guión previo, saber qué va a pasar: eso acartona a los personajes, los convierte en títeres. Prefiero pensar que un escritor es un buscador, o un descubridor. La vida está llena de historias, y los personajes que creas llenos de vida. Más, a veces, que las personas reales, que yo mismo.
Nací en Valencia, vivo en Asturias, me siento también saharaui, es decir: ciudadano del mundo. Al principio escribía en un ambiente propicio, pero prefiero viajar: ahora escribo, más y mejor, en aviones, trenes, cafeterías y salas de espera. Lo que escribo se llena, entonces, de la vida en ebullición que me rodea.
Radio, libros, cine. Vida. Vida para dar y disfrutar. Para mí, y también para ti.






martes, 19 de diciembre de 2017

Un saco de canicas. Joseph Joffo

Sinopsis:

El peluquero Joffo, un honrado judío establecido en el París ocupado por los nazis, decide dispersar a su familia para evitar el cruel y posible destino que les espera. Sus hijos, Joseph, que es el autor de esta obra, y Maurice, tienen a sus diez y doce años respectivamente, que sobrevivir solos en un universo desquiciado, en el que la barbarie, la amistad, la picaresca y, sobre todo, el miedo imponen una sola ley: la supervivencia.

Este libro es una autobiografía del autor. Describe su infancia huyendo de la ocupación nazi. La historia esta narrada desde la mirada de un niño que no entiende lo que pasa, pero que aguza el ingenio junto con su hermano para sobrevivir.



"Lo que me quedó grabado de aquella mañana, más que los golpes, más que la indiferencia, fue la sensación de no poder comprender."




El autor:




Joseph Joffo (1931) es un escritor francés. Nació en París en 1931. Su padre era ruso y había huido a Francia para evitar ser reclutado en el ejército del Zar. En París aprendió el oficio de peluquero y fundó una peluquería en la que luego empezaron a trabajar sus hijos.

Joseph Joffo trabajó de peluquero hasta que durante la convalecencia de un accidente de esquí a principio de los años 70 se animó a poner por escrito sus recuerdos de infancia durante la ocupación nazi. Nació así su primer y más conocido libro, Un saco de canicas (1973). Esta novela, un fenómeno editorial en Francia en los años 70, ha sido traducida a unos dieciocho idiomas. En ella se narra el viaje que inició a los diez años, cuando su padre les dio a él y a su hermano 5.000 francos a cada uno, y la orden de salir de París ocupada por los nazi en tren y cruzar como pudieran la línea que dividía la Francia ocupada de la llamada "Francia Libre" del colaboracionista general Petain para reunirse con sus hermanos mayores. 



viernes, 17 de noviembre de 2017

Rosa Montero ha sido galardonada con el Premio Nacional de las Letras Españolas 2017



El Club de Lectura "Turno de Palabra" quiere felicitar a la escritora Rosa Montero por su reciente Premio Nacional de las Letras Españolas 2017.

El pasado año, tuvimos el placer que compartir una agradable jornada con ella en el I Encuentro de Clubes de Lectura de la provincia de Cuenca. Para el encuentro leímos "Lágrimas en la lluvia" y parece que la novela nos gustó porque seguimos con "El Peso del Corazón" y estamos deseando que escriba la tercera aventura de Bruna.

¡Enhorabuena!



Si pinchas en este enlace puedes ver la Página Oficial de Rosa Montero



Aquí puedes leer el Artículo en El País.


"Estoy en un momento poderoso de mi escritura"

Tenemos que decir que nos gusta mucho su faceta como periodista en este medio y leemos los artículos que publica. No os perdáis este en el que nos invita a reflexionar sobre "la estupidez". Parece que es algo que nos vendría bien en estos tiempos que corren. 




"...la estupidez es una cualidad independiente de cualquier otra, no está asociada ni al dinero que se tenga o a la clase social o a la educación recibida, los estúpidos lo son de manera absoluta y democrática..."


Por último, recordaros que en nuestra Biblioteca tenemos algunos de sus libros para que podáis disfrutarlos. 




viernes, 3 de noviembre de 2017

II Encuentro de Clubes de Lectura de Cuenca

El próximo día 10 de Noviembre tendrá lugar en Mota del Cuervo el II Encuentro de Clubes de Lectura de la provincia de Cuenca y contará con la presencia del escritor Luis Landero. Esperamos poder asistir y disfrutar de un día en torno a la Lectura.




martes, 10 de octubre de 2017

Hoy, Júpiter. Luis Landero

Sipnosis:

Las vidas de Dámaso Méndez y Tomás Montejo corren paralelas, en principio sin otro parentesco que un fluir subterráneo de temas compartidos. La vida de Dámaso es la historia de un odio cuyo origen se remonta a la adolescencia, cuando un joven de su edad le arrebató su lugar en la familia y provocó la ruptura con su padre, un hombre deseoso de redimirse de su fracaso vital a través de los éxitos del hijo. Desde entonces, Dámaso consagra su existencia a servir a esas dos grandes pasiones que son el odio y el afán de venganza. Por su parte, Tomás, profesor y escritor, joven solitario dedicado por entero a la pasión de los libros y del conocimiento, conoce un día el amor, y con él el desorden. Hasta que los destinos de Dámaso y Tomás se crucen y urdan un desenlace compartido.



El autor:

Luis Landero Durán (Alburquerque, Badajoz, 25 de marzo de 1948). Escritor, periodista y profesor.
Se traslada en su adolescencia a Madrid y comienza a escribir. Compagina diversos trabajos con sus estudios de Filología Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid y posteriormente ejerce como profesor en la Universidad de Yale, en la UCMy en la Escuela de Arte Dramático (RESAD) de la misma ciudad.
En 1989 sale a la luz su primera novela, «Juegos de la edad tardía», con la que obtiene una gran acogida por parte de crítica y público, así como el Premio Nacional de Literatura y el Premio de la Crítica.
Luis Landero compagina la ficción con el periodismo, que le lleva a obtener el Premio Mariano José de Larra por «¡A aprender al asilo!» en 1992. Posteriormente publica «Caballeros de fortuna» y «El mágico aprendiz», novela con la que obtiene el Premio Extremadura a la Creación en el año 2000. Dos años más tarde publica «El guitarrista» y, en 2008, queda finalista en el Premio Nacional de Narrativa Dulce Chacón con la obra «Hoy, Júpiter». Al año siguiente vio la luz su obra “Retrato de un hombre inmaduro”.
Fascinado por la precisión y el lenguaje, en su obra pueden apreciarse influencias de Cervantes y del realismo mágico latinoamericano, lo que le ha llevado a consagrarse como una figura fundamental de la narrativa en español. En su honor se dio nombre al Certamen Literario de Narraciones Cortas Luis Landero, que se convoca a nivel internacional para todos los alumnos de secundaria de los países hispano parlantes.
Su obra ha sido traducida al francés, alemán, holandés, noruego, griego, sueco, danés y japonés, entre otras lenguas.
En abril de 2013, es invitado al programa del Instituto Cervantes «Encuentros en el Cervantes» que pretende conocer mejor la biografía del autor y sus vínculos con la lengua y la lectura.

Biografía: http://www.cervantes.es/bibliotecas_documentacion_espanol/creadores/landero_luis.htm

lunes, 2 de octubre de 2017

Apertura del nuevo curso

Llegado Octubre el Club de Lectura "Turno de palabra" retoma su actividad.

Empezaremos el martes 3 de Octubre, con el horario habitual de 15:30 a 16:30 h. Si te quieres apuntar, estas a tiempo. En el caso de que el número de nuevos lectores sea grande, formaríamos un nuevo grupo. No te lo pienses, es muy enriquecedor leer juntos, compartir lecturas, aprendes de los demás y ellos de Ti, y conoces obras estupendas que quizá tu solo no habrías descubierto. Conoce la experiencia. Te esperamos en la Biblioteca.


jueves, 20 de julio de 2017

Excursión "Fin de Curso": Uclés.

Como cada año cuando llega el verano, intentamos hacer una excursión con el Club de Lectura a modo de clausura del curso. En estas excursiones el objetivo principal es la convivencia entre los miembros del club y el conocimiento y aprendizaje de nuestros pueblos, ciudades, bibliotecas y de nuestra historia. Visitamos pueblos pequeños y grandes, pueblos como Pastrana y ciudades como Madrid... Bibliotecas pequeñas y grandes, entre otras, la Biblioteca Nacional de España, la Biblioteca Regional de Castilla la Mancha, la Biblioteca Pública del Estado de Cuenca y hace unos días la Biblioteca Pública Municipal de Uclés. Todo nos aporta y nos enseña. Desde este blog queremos agradecer la buena acogida que hemos tenido en todos los lugares que hemos visitado y especialmente la colaboración de compañeros de Bibliotecas, como es el caso reciente de Teresa Sans, que nos enseñó la Biblioteca de Uclés y nos explicó la difícil labor de las Bibliotecas pequeñas y lo mucho que aportan a nuestros pueblos. Por supuesto, aprovechamos la ocasión para visitar el Monasterio, un edificio admirable que ha sido testigo de nuestra historia y en el que recibimos unas cuidadas explicaciones por la guía local. Muchas gracias por la acogida a todos y os recomendamos que no dejéis de visitar las Bibliotecas y el rico Patrimonio que tenemos aquí al lado.










viernes, 16 de junio de 2017

¡Vacaciones!

Aunque no nos tomamos vacaciones de leer.. porque nos gusta, si que nos damos vacaciones de las reuniones y aprovechamos para elegir otras lecturas.




Os deseamos que disfrutéis del verano y de la lectura.


miércoles, 24 de mayo de 2017

El penúltimo sueño. Ángela Becerra.


Sinopsis:

Joan Dolgut y Soledad Urdaneta representan en la Europa de entreguerras su particular Romeo y Julieta. Joan, huido de España al término de la Guerra Civil, trabaja como camarero en un lujoso hotel de Cannes; Soledad es la bellísima hija de un millonario colombiano asentado en el hotel temporalmente. Aunque a Joan le está prohibido siquiera mirar a tan especial huésped, el joven ya ha caído prendado de ella. Gracias a su destreza al piano podrá acceder a su intocable princesa, aunque los convencionalismos de la época rápidamente truncarán el sueño de amor eterno. Sus vidas se convertirán en un permanente y dilatado sueño inacabado que sólo despertará al término de sus vidas, con un sorprendente final.



La autora:

Angela Becerra Acevedo es una escritora colombiana nacida en la ciudad de Cali en 1957, en una familia con cuatro hermanas y dos hermanos. Estudió Diseño Publicitario y Comunicación y, hasta 1988, trabajó en agencias de publicidad de Cali y Bogotá, primero como redactora y más tarde como directora creativa.

En su primera novela, De los Amores Negados (2004) inicia un personal estilo calificado por la crítica como "Idealismo Mágico". 







Buzoneando poesía. Te regalamos un poema. Biblioteca de Los Hinojosos

Biblioteca de Los Hinojosos: Buzoneando poesía. Te regalamos un poema.: La Biblioteca Pública Municipal de Los Hinojosos, en colaboración con el Club de Lectura "Turno de Palabra", han querido obsequiar...